El Mozart del siglo XX

“Cuando escuché Chaos and creation in the backyard me di cuenta del tamaño que tiene como artista. Ahí lo volví a escuchar en una búsqueda musical”. Juan Campodónico.

El productor y compositor de Bajofondo -y recientemente también solista bajo el nombre Campo- entró en el mundo beatle gracias a   dos recopilaciones.

Por Fabian Muro

Me lo voy a perder: de nuevo”, dice Campodónico. “Ese día voy a estar en Buenos Aires grabando unos temas para elpróximo disco de Bajofondo”. El exguitarrista de Peyote Asesino y actual productor dice que es la segunda vez que estácerca de McCartney y no lo puede ver. “Hace un par de años, Bajofondo tocó en el festival de Coachella en EstadosUnidos, adonde también se presentaba McCartney. Pero como tocábamos a la misma hora, tampoco ahí lo pude ver”,recuerda. Otro recuerdo de Campodónico es cuando tuvo entre sus manos un disco con las canciones de Los Beatles:”Yo supe lo que era un disco porque una tía mía me regaló una recopilación con canciones de Los Beatles. Y el segundodisco que tuve en mi vida también fue una recopilación. ¡También de canciones de Los Beatles!”.

Esos dos discos fueronatesorados durante años por Campodónico: “Fue amor a primera vista, no solo por los Beatles y sus canciones, sinotambién por el disco en sí. A partir de esas recopilaciones, comprar discos fue parte de mi infancia. De niño, un paseopara mí era ir a la disquería”. La importancia del grupo que McCartney lideró junto a Lennon es, para Campodónico,histórica y revolucionaria: “Cambiaron el paradigma y crearon un modelo para ser artista para todos los que vinierondespués. Lo del desarrollo, lo de crecer como artista      -donde jugó un papel muy importante George Martin, elproductor- también es uno de sus legados más importantes. Además, se anticiparon a la globalización porque fueronfamosos en todo el mundo. Probablemente McCartney sea el Mozart del siglo XX, para establecer unparalelismo”.Campodónico dejó de sentir esa pasión por las canciones de McCartney cuando el grupo se separó. “Nuncalo seguí después de Beatles, aunque me enteré de cada una de las cosas que hizo por su cuenta, ¿no? Porque se trata deun artista tan relevante que es imposible eludirlo”.Cuando se es tan importante como McCartney, agrega Campodónico,se vuelve difícil encontrar a alguien que pueda dar una respuesta distinta al “sí”. “Por eso me pareció tan bueno el discoChaos and creation in the backyard (2005) que hizo junto al productor Nigel Godrich. La relación que estableció conGodrich tuvo mucho que ver con el resultado. En primer lugar, volvió a tocar todos los instrumentos, como hizo en suprimer disco luego de la separación de los Beatles. Y luego, porque en ese disco McCartney dejó salir una faceta que eramenos optimista que la que había mostrado durante tanto tiempo. Todos los hits de McCartney que uno recordabadesde hacía años eran ‘para arriba’, como Hope of deliverance, por ejemplo. Canciones preciosas, pero que tenían comouna manía de optimismo”. Cuando McCartney decidió trabajar con Godrich, un músico mucho más joven y que venía decolaborar con artistas como Radiohead y Beck, el resultado fue para Campodónico el reencuentro con un artista quehabía estado en un segundo plano. ”En el caso de Chaos and creation in the backyard, Godrich probablemente le hayahecho acordar que él había compuesto obras maestras como Blackbird. Es hermoso ese disco, porque uno oye a unartista investigando, mostrando otros colores y llegando a otras profundidades”, estima Campodónico; “Ahí volvés adarte cuenta del tamaño del artista que es”.

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