La posible sorpresa en el Oscar
Publicado por El País Digital el 24 febrero , a las 18 : 16 PM Imprimir
Los favoritos al premio de mejor actor protagónico parecen ser George Clooney o tal vez Jean Dujardin; sin embargo, hay un “tapado” mexicano al que corresponde prestar atención
GUILLERMO ZAPIOLA
Es posible que no gane. Pero también lo es que Demián Bichir fue la gran sorpresa de las candidaturas al Oscar a mejor actuación, ha recibido muchos elogios, y es probable que especule con que tiene alguna chance de obtener la estatuilla.
Si llegara a ocurrir, Bichir, con su labor en Una vida mejor (“A Better Life”), se convertiría en el segundo mexicano en ganar un Oscar por actuación, y el primero por un protagónico (antes que él solamente estuvo Anthony Quinn, quien obtuvo dos estatuillas secundarias por Viva Zapata y Sed de vivir). Naturalmente, el solo hecho de ser candidato ya constituye para él un premio, y seguramente ayudará a colocar a la película dirigida por Chris Weitz (que trata un tema urticante: el de los inmigrantes indocumentados) en el centro de la atención pública.
También está suscitando los ditirambos de diversos colegas. En el almuerzo anual que la Academia de Hollywood ofrece a los candidatos, sus competidores por el premio se han deshecho en elogios hacia él. George Clooney, quien también aspira al Oscar por su labor en Los descendientes, ha dicho que una película como Una vida mejor “no habría sido vista sin la nominación del sindicato de actores y la nominación de la Academia. Según Clooney, la película “es realmente maravillosa”, y la labor de Bichir le pareció “estupenda”.
Para Clooney, quien como se sabe tiene una predilección por los temas sociales en el cine, de entre todos los actores nominados por papeles principales o de reparto, la película de Bichir propone “una de las mejores historias”, e implica para el actor “un verdadero momento de cambio en su carrera”.
Brad Pitt, otro de los rivales de Bichir, piensa igualmente que la película es “extraordinaria”, y agregó que la actuación del mexicano “humaniza el tema” de los inmigrantes sin papeles”. Era inevitable que agregara una broma para relativizar la parrafada: “Me mandó una botella de tequila para que dijera esto”.
SATISFACCIÓN. El actor mexicano de 48 años se declara muy contento con todo lo que está pasándole, y agrega que una de sus grandes esperanzas es que “la gente correcta, la gente que toma decisiones, la gente que firma acuerdos pueda ver la película y se sensibilice”, a propósito del tema de la inmigración.
Bichir ha confesado a los periodistas que hay un componente autobiográfico en el personaje que encarna en Una vida mejor. Nacido en el seno de una familia de actores, decidió a los 22 años mudarse a Nueva York en busca de trabajo. No tenía papeles, y trabajó en un restaurante de comida mexicana.
Cuando le preguntan si se sintió discriminado en esos tiempos, su respuesta rompe con algunos estereotipos: “No, nunca me han discriminado en Estados Unidos; nos discriminamos más en México. La gente habla de discriminación como si fueran negros contra blancos, y no, la discriminación está en la Ciudad de México, de un barrio al otro, de una colonia a otra”.
Bichir explica que se fue a Nueva York porque quería buscar otro tipo de vivencias: “Quería manejar un taxi como Robert De Niro, y no tenía papeles para conseguir una licencia y hacerlo”. Trabajé primero en un club de mala muerte llamado The Underground, en la (calle) 17 y Broadway, y reconoce que fue para él una etapa de aprendizaje muy dura. Había estado haciendo teatro en México desde los catorce años, y el cambio fue brusco. “Trabajar en ese restaurante de comida mexicana fue el lo más duro que hice, porque no era mesero sino ayudante de camarero, y entonces tenía que recoger las mesas, a veces en una sola charola. Y luego, tenía que hacer guacamoles en las mesas, y aprendí en Nueva York a hacer guacamole, no en México. Mi madre los hacía deliciosos y nunca le puse atención”.
Los elogios de Clooney y Pitt a su película y su actuación resultan particularmente gratos para Bichir, porque ambos actores se han caracterizado por proclamar un compromiso social que él también comparte. Bichir ha explicado que cuando hay “una película como esta” ambos actores la acogen, y se han encargado de decirle a otras personas que la vean. Y ese es, agrega, el objetivo fundamental: que el trabajo que uno hace sea visto por la mayor cantidad de gente posible. Las nominaciones de los actores y de la Academia han hecho eso por Una vida mejor.
documento. La película ya está sirviendo como punta de lanza para la campaña en favor de la reforma migratoria que numerosos activistas están llevando a cabo en los Estados Unidos. La ONG Centro para el Progreso Americano (Center For American Progress) de Washington la mostró en una función especial en la capital norteamericana, y Bichir integró una comisión que visitó el Capitolio para hablar con algunos senadores que apoyan una legislación en favor de los inmigrantes. Varios de ellos habían visto la película y la consideraron “un documento muy fuerte para sensibilizarnos en torno al problema migratorio y lo que significa”.
También fueron a la Casa Blanca, donde se entrevistaron con la directora de asuntos intergubernamentales Cecilia Muñoz. Bichir reconoce que contempla con una mezcla de expectativa y reticencia las próximas elecciones norteamericanas. “Obama prometió hace cuatro años llevar a la mesa una reforma migratoria, integral, justa, digna, y no se logró”, recuerda. Sin embargo, razona que la única posibilidad de que haya una reforma es que le tienen que dar otra oportunidad a Obama, porque si ha sido difícil con un presidente demócrata, se cancelarían las posibilidades con cualquier republicano. El actor sabe que una película no va a cambiar al mundo, pero puede cambiar la manera de pensar de algunos de quienes lo gobiernan.
Otro mexicano en pos de la estatuilla
Demián Bichir no es el único mexicano que figura este año entre los candidatos al Oscar. También hay que fijarse en Emmanuel Lubezki, director de fotografía de la polémica y ambiciosa El árbol de la vida de Terrence Malick. Conociendo el talento de Lubezki y la exigencia visual de Malick (un director de quien pueden decirse muchas cosas, pero no que no se preocupa de la fotografía de sus películas, desde Badlands y Días de gloria hasta La delgada línea roja y El nuevo mundo) no sería sorprendente que la película se llevara efectivamente el premio a mejor labor fotográfica.
Lubezki ya había sido candidato en 1996 por La princesita, en 2000 por La leyenda del jinete sin cabeza, en 2006 por El nuevo mundo, y en 2007 por Niños del hombre. Tiene competidores temibles: Guillaume Schiffman por The Artist, Jeff Cronenweth por La chica del dragón tatuado, Robert Richardson por Hugo y Janusz Kamiski por Caballo de guerra.
Tres personajes recordados en una larga trayectoria
Perdita Durango
1997
La incursión norteamericana del español Alex de la Iglesia, con Javier Bardem y Rosie Pérez, que era una suerte de secuela o derivado de “Corazón salvaje” de David Lynch. Hay que pensar dos veces para recordar que Demián Bichir asomaba en un papel secundario.
Che
2008
La ambiciosa y en buena medida fallida biografía de Steven Soderbergh sobre el Che Guevara tenía por lo menos un punto alto: la matizada, sutil composición de Fidel Castro proporcionada por Demián Bichir. Ciertamente estaba mejor que su colega Benicio del Toro en el papel protagónico.
Weeds
2008-2010
Bichir encarnó al personaje de Esteban Reyes en 27 episodios de la famosa teleserie protagonizada por Mary-Louise Parker, entre la comedia y el drama, acerca de un ama de casa suburbana que se convierte, por toda una extraña cadena de acontecimientos, en traficante de marihuana.
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