Acciones públicas y privadas para convertir a Piriápolis en el primer balneario turístico accesible.
Celebrando la inauguración del primer parque inclusivo para niños de la capital
fernandina, el Parque Alicia, cerca del hospital departamental, por iniciativa de la comuna
en conjunto con el Banco de Seguros del Estado, la maestra Eliana Quintela, encargada
de Políticas Diferenciales de la Intendencia de Maldonado, explicó que las acciones
vinculadas más específicamente al turismo accesible, en el Este del país, en donde el
turismo es una de las principales actividades económicas de la región, “son todavía muy
incipientes”. Muestra de ello son algunas iniciativas públicas y privadas que comienzan por incluir el tema de la accesibilidad en sus propias agendas de trabajo: la Dirección de Planeamiento Urbano de la Intendencia de Maldonado, junto con el municipio de Piriápolis se aboca en estos días a redondear el proyecto que adecuaría la rambla, veredas, calles y accesos a la playa en ese balneario. “Piriápolis se verá transformada con la inclusión de obras que consideran todos los criterios de accesibilidad”, reveló Quintela. “Será la primera medida de gran impacto que se tome vinculada al turismo de personas con distintas discapacidades”. El Argentino Hotel de Piriápolis, por su parte, se anota como el primer establecimiento de la zona preocupado por aprontarse para alcanzar la categoría de hotel accesible. Una consultora independiente en el área de accesibilidad trabaja desde enero junto a la gerencia del hotel, “para convertirlo, muy rápidamente, en algunas semanas, en un hotel cien por ciento accesible a personas con discapacidad”, aseguró una fuente de la
consultora, detallando que el proyecto incluye obras para la readecuación de la infraestructura, en todas las áreas del hotel, no sólo vinculadas a movilidad de las personas,
sino también a aspectos relacionados con la información, la comunicación y la
comprensión, mediante la capacitación de recursos humanos. “No se trata de convertir
el Argentino Hotel en un hotel especial para las personas discapacitadas, sino todo lo
contrario. No será un hotel especial para nadie: todos sin ningún tipo de impedimento podrán hospedarse en él”, aseguró la fuente. “Este es el sentido verdadero de la
accesi-bilidad, no importa qué tipo de discapacidad se padezca, todos deben
poder acceder a bienes y servicios en condiciones de confort, seguridad e
igualdad”. En el balneario de Punta del Este, en tanto, sólo se han llevado a cabo eventos puntuales de alcance acotado, “la realización de cine accesible, por ejemplo, y la instalación
de lo necesario para que este colectivo de personas pueda acceder a una playa, la de la parada 8 en La Mansa”, explicó Eliana Quintela, informando que el Ministerio de Turismo en alianza con la intendencia de Canelones, “apoyó este verano proyectos para la generación de accesibilidad a playas de Atlántida”. Aunque las personas con movilidad reducida o con discapacidad son clientes altamente rentables “porque generalmente
realizan un mayor gasto, contratan paquetes turísticos y no viajan solos, y están
deseosos de que contemos con ellas en las previsiones y en los programas de
marketing”, hasta el momento, aseguró Quintela, “no hay una política global que fomente el turismo de personas con discapacidad. El colectivo no escoge un tipo de alojamiento específico en función de su nivel adquisitivo, sino en función del nivel de accesibilidad que ofrezca el alojamiento en sí. Tenemos que tener primero una verdadera oferta de lugares accesibles a los que promocionar. Sólo entonces podrá aumentar el número de turistas
con discapacidad que lleguen a nuestros balnearios”. El turismo accesible implica además otro tipo de beneficios que alcanzan a la sociedad en que se desarrolla. Las personas con distintos tipos de discapacidad generan desestacionalización de la actividad turística, y nuevos empleos. Su atención obliga a la diversificación de la oferta turística, con la inclusión de tratamientos, actividades concretas, asistencias personales, acompañamientos, incrementando, por añadidura, la calidad de los servicios. Según la Unión Europea, el 51%
del segmento de personas con movilidad reducida y/o discapacidad no tienen responsabilidades laborales, viven de pensiones de invalidez o jubilación, por tanto
viajan en cualquier época del año.