Cayó el gigante olvidado
De todos los récord que quebró Alexander Sizonenko, ninguno debe haber significado más que superar por más de 20 años la expectativa de vida que sus doctores le fijaron cuando era un adolescente.
El gigante ucraniano Sizonenko nació el 12 de julio de 1959 y falleció el pasado viernes. Con sus 2,40 metros, se le considera el hombre más alto en jugar basquetbol profesional en la historia.
Esta afirmación depende de cuándo y cómo se haya medido a Sizonenko, quien alcanzó los 2,45 metros de altura según varios relatos pero, debido a problemas de columna, le costaba superar los 2,40 metros de pie.
Su carrera deportiva, que fue de 1976 a 1986, es muy recordada en el deporte ruso, aunque las lesiones y un retiro obligado no le permitieron alcanzar el nivel de otros gigantes, como Arvydas Sabonis, a quien Sizonenko le endosó 42 puntos en aquella época.
De origen humilde en la villa de Zaporizhia, Sizonenko enfrentó su altura como una maldición que obligaba a sus padres a gastos extremos.
En su adolescencia, varios doctores pusieron en riesgo la vida del joven intentando frenar su crecimiento. En dos ocasiones le realizaron perforaciones en el cráneo, causándole perdida de lÃquido cefalorraquÃdeo por la nariz. Nada funcionó, pero sà asusto a los médicos, quienes le aseguraron que serÃa muy difÃcil que viviera más de 15 o 20 años.
Aún asÃ, Sizonenko continuó sus estudios y llegó a la universidad donde finalmente la fortuna lo acercó al basquetbol.
Mientras que en su etapa liceal lo habÃan catalogado de demasiado alto como para hacer deporte, ojos más calificados lo llevaron a probar suerte en el Spartacus de Leningrado.
Sizonenko sorprendió a todos en la primera práctica al encestar 19 libres al hilo.
Su altura y talento natural, sin embargo, no le aseguraban minutos en un equipo que contaba con un pÃvot de la talla de Alex Belov, campeón de Europa y del Mundo y oro con la URSS en Múnich 1972. “Aún pese a la diferencia de altura a mi favor (Belov medÃa 2 metros), competir con él era imposible. Era un genio”, recordaba Sizonenko en 2005.
La muerte de Belov, a los 26 años y por un problema cardiáco, hizo más rigurosos los controles fÃsicos en el club, lo que dificultó la continuidad del gigante, quien debió mudarse al “Builder” de Builder Kuibyshev. “Pasando de ‘Spartacus’ a un cuadro de segunda categorÃa me convertà en estrella, rara vez anotaba menos de 30 puntos”, comentaba.
Sizonenko aprovechaba su altura para dominar los tableros, encestar sin problemas -corrigiendo la mayorÃa de sus tiros errados- y asistiendo con facilidad por sobre la cabeza de los defensas. Su lentitud, y el talento de sus colegas, lo dejó, sin embargo, sin poder representar a la URSS.
Una falla hormonal y problemas con su club terminaron súbitamente con su carrera. Sizonenko vivió los últimos años de su vida de una pensión por discapacidad.
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